cibersexo

20080114

¿Y a mí qué putas me importa si ella trae una playera rosa y unos pantalones pegados, qué mierdas me interesa si su cabello tiene rizos cagados que te hacen pensar en curly fries? Tu con pedos entiendes el inglés. Saca la pinche calculadora y termina ese problema (así atormenta, o intenta hacerlo, Marianito pelos de pluma, al Pasu, que recién ha mirado a una de las mujeres o será mejor decir La Mujer más hermosa de la escuela, de la ciudad, de sus fantasías). Mira pinche pendejo, no me estás entendiendo. Estos problemas, tu libreta, mi vida y el pinche Tánenbaum (libro) no valen ni madre ante semejante visión. ¿Pa’ qué sirve calcular la velocidad a la que unos pinches paquetitos viajan por un cable si sólo llevan información de mierda? ¿Tu crees que este pinche protocolo lo inventaron Sandy Lerner y Len Bosack para generar una revolución electrónica? NO. Lo inventaron para poder mandarse mensajitos cursis de una computadora a otra y después celebrar, y por cierto, me vale con qué hayan celebrado, pero casi te puedo asegurar que fue con sexo, es más, igual y sus mensajitos eran las primeras líneas del cibersexo. La revolución vino después. Siendo un poquito objetivos, el sexo mueve al mundo (con un tono poco amable y hasta pomposo, respondió el Pasu, que apasionado con el tema del sexo y su relación indirecta con las computadoras e Internet ha olvidado mostrarle a Marianito la localización de La Mujer). Ay no mames, eso no es ser objetivo. Y tu no tienes ni la más puta idea de por qué chingados se crearon las redes y los protocolos, tu nomás estás diciendo pendejadas, difamando científicos prestigiados y escupiendo la mierda que traes por cerebro sólo porque una pinche vieja que ni siquiera conoces, y que en tu vida vas a conocer, te puso caliente (el Pasu toma una pausa, ha sentido el rigor del nuevo verbo no-conocer conjugado en presente y futuro, sin embargo, tiene más que escupir). Pues tal vez tengas razón en que estoy caliente y en que no la conozco, pero así como tu estás empeñado en hacer que tu promedio sea el más mamón, porque no veo otra razón para subirlo de 98 a 99, así, yo estoy empeñado en conocerla. Tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero eso tu no lo decides. Y de los pinches científicos, podrán haber sido de lo más preocupados por la humanidad, de lo más morales y de lo más inteligentes, pero dudo mucho que nunca hayan cogido, no sé si lo sepas, pero eran esposos ¿lo notas? Sandy y Len, Hombre y Mujer, Macho y Hembra, Positivo y Negativo. ¿Captas pendejo? Bueno, chance y ellos no inventaron el cibersexo, pero gracias a ellos existe ¿no? (Marianito se siente invadido, ha mencionado el tema del promedio, un tema por demás sensible. Se miran como si estuvieran en un partido de damas inglesas, con movimientos rápidos, pero con pocas opciones, Marianito piensa un poco más la siguiente jugada, demasiado tiempo, el Pasu no espera turno y señala). Mira, es ella. La miran, con su playerita rosa, con sus pantalones negros pegados, con la silueta perfecta, con el cabello negro, con muy poco maquillaje pero con los labios brillantes, con una mochila negra que debe traer un par de libretas y un libro, con una mirada alejada de la mamonería, feliz, radiante. Marianito sufre y goza de una erección instantánea, el Pasu, probablemente ya tenía rato en la misma placentera agonía. Ella se acerca. Ha mirado el Tánenbaum, ella tal vez tiene tarea del mismo libro, tal vez los mismos problemas, afortunadamente la mesa oculta su pasión temporal. ¿Oigan me prestan su libro? (por la mente del Pasu y Marianito pasan más cosas que podrían prestar). Claro, por supuesto, sí. Toma. ¿No quieres que hagamos la tarea juntos? Nos dividimos los problemas y acabamos más rápido. ¿En qué clase estás? ¿Qué estudias? (desesperado, el Pasu intenta conocerla). Ay no, cómo creen, es para mi novio. Yo ni estudio aquí. Pero gracias. La Curly Girl se aleja, con el libro de Marianito y la dignidad de ambos o lo que creen es su dignidad, el Pasu mira sus hojas y no puede evitarlo, grita y estremece a todos en la biblioteca… PINCHES COMPUTADORAS.

si puede, dígalo con groserías