Todo comienza (como en la mayoría de las ocasiones) con la irresponsabilidá, el cigarro y la poca (o nula) costumbre de hacer las cosas cuando se debe y como se debe (iu). Resulta que hoy debía entregar un avance de un proyecto de bla bla bla… cosa que no había visto (correctamente) desde algún rato atrás, tons, ahí toy toda la noche (la anterior a la próxima, o sea, anoche) tecleando como pendejo, programando como imbécil, pensando en la usabilidá y la mejor forma de hacer entender a los benditos usuarios como manejar esta herramienta maravillosa, fumando como ex-alcohólico y tomando café frío. Es obvio decir que no terminé aunque me acabé los cigarros. Mandé lo que pude, mandé lo que hice, mandé lo que salió (que no salió mal, pero no es lo mejorcito que he hecho). Me dieron las 7 de la mañana y mi preocupación se convirtió en desesperación. Sin saber qué hacer preferí lo más simple, agradable y necesario: dormir con Amargatora. Podríamos decir que ya había empezado mi pendejez con no haber avanzado con el proy. pero eso es del jueves y esto es del viernes, entonces, comenzó cuando me acosté. Porque antes de acostarme me quedé (como pendejo) mirándola, recargado en la puertecita del cuarto (esperaba que mis ojitos rojitos atascados de rayos computaracionales se acostumbraran a la suave oscuridá, no juera que le pisara un pie o algo y se me armara) pero se despertó. Pos sí, quién no se despierta cuando tiene cerca un acechador nocturno. Total me acosté con la culpa entre las patas digo la cola.

A los 10 minutos me llega la inspiración y regreso al teclado de la computadora. Pero me doy cuenta que es demasiado tarde. Un par de horas después debía estar en Lomas de Chapultetrepo en una entrevista de trabajo (y mira que ando desesperado por encontrar algo, aunque sea de taquero… tacos amargator, los más ricos, los más baratos y ls más aguados… chas). Me baño, para entonces la preciosura ha partido a sus clases y me quedo como amo y señor del hogar. Apúrome y vístome catrín (diría Karlatone). Termino con el poco café de la taza y salgo en busca de nuevas y grandiosas expectativas laborales con mi cara de cruda cigarrezca y de me-vale-madre-todo-yo-lo-que-quiero-es-dormir. Así, lleno de ilusiones y esperanzas tomo el metro que (atascado a estas horas) me hace sudar como puerco y ensuciar la última camisa (la número dos de dos) limpia adecuada para este traje (uno de uno). Tomo la calma y me concentro para hacer a mi cuerpo responder con menos excreciones, en medio del trance el metro hace una parada en seco y voy a dar contra un pendejo y qué bueno que tengo reflejos del hombre increíble, porque si no, hubieramos terminado dándonos un beso.

Total, mi peinadito de niño naiz ya valió madre y quedaron mis pelos de chayote (amable calificativo cortesía de Yoshimi). Me bajo del metro y a tomar una micro hacia las Lomas (quien quiera que haya dicho que en la Ciudad de México todo está cerca, que vaya y chingue a su madre y dos veces más si acaso fui yo). Encuentro lugar pa’ sentarme y pregunto al señor bigotón/canoso de al lado si me puede indicar cuando lleguemos a las Lomas. Cortésmente (como todos en esta ciudad) me responde: Uy chavo, ¿pos que no sabes a dónde vas? Por supuesto que sé a donde voy, lo que no sé es cómo putas me va a ayudar este trasto motorizado a llegar. Agradablemente la señora de atrás me dice, no te preocupes, yo te aviso cuando lleguemos. ¡AH! que la gente amable si existe ¿existirás Dios? ¿Dios?.

Escuchando música en el gentilicio (mi ipod) el viaje se hizo más suave, tranquilo y ligero. Tanto que me quedé dormido. Bien me lo habían advertido, no te sientes porque te vas a dormir. Pero ahí voy sentandito, cabeza de lao, babita en comisuras, soñando con la libertá. De pronto otra parada en seco y ahora voy a estrellarme con inmenza panza de playera blanca. Afortunadamente fungió como bolsa de aire (y otras cosas ¡iu!) que si no, me agarro tremendo zapotazo con el asiento del frente. Volteo hacia atrás donde la amable señora viajaba y surecontraputamadre… ya no está. El pánico me inunda. Control… volteo a mi lado derecho y el mismo bigotón/canoso. Disculpe ¿será posible que hayamos pasado ya nuestro destino? ¿Nuestro? contesta atinadamente. Acudo raudo con nuestro eficaz y de mirada intensa (por no decir bizco) conductor y le pregunto. Híjole wero (chale de cuándo acá me dió el mal de MJ [Maikol Jaikson]), ya pasamos la calle que dices. Cual acróbata me lanzo del camión, ruedo un par de veces, me sacudo el saco y comienzo a caminar (exagero, en realidad nomás me resbalé tantito y sacudí sólo la manga que me parece se ensució de torta que venía comiendo mi bolsa de aire humana).

Afortunadamente sólo tuve que caminar dos cuadras (pero después de una cajetilla de cigarros y sin dormir se me hizo que corría la maratón). Aún con mayor fortuna (pa’ no repetir el afortunadamente que luego la familia correct writing [edition special] me desconoce) llegué puntual. Ay wey, eso si fue un milagro. ¿Dios? ¿Hola? Entrego mi credencia en la recepción (flamante licencia de conducir del estado de NL) y subo al tercer piso. Mamasoft (el nombre es ficticio, no vayan a creer que hacen mamadas virtuales o algo así y que por eso están interesados en mí). Me recibe Mrs. Blusa Morada. Hola que tal, me llamo Amargator tengo una entrevista con… Sí claro, soy yo ¿podrías esperarme un momentito? Acompáñame por favor. La sigo y me encierra en una sala de juntas con bella vista al mar de humanos/engendros de la Mécsico City. Espero por 15 min. y llega con unas hojas. Mira, generalmente hacemos una entrevista, luego un examen técnico, luego una entrevista técnica y por último una entrevista con el CEO (ay no mam). Pero como andamos cortos de tiempo, primero te hacemos el examen. Contesta lo que sepas, no lo veas como una evaluación de tus conocimientos, sino como un herramienta para encontrar en qué puntos puedes mejorar (chale, que bonito lo pintó). De preferencia contesta en inglés ¿Okeeey? Paso cerca de una hora pensando en si será más apropiado escribir “The Firewall can stop malicious attacks from hackers, filter spam and innapropiate web/p2p content and, if well used, can prevent virus intrusion” o simplemente poner “Una Pared de Fuego puede hacer que todos los usuarios de la red odien al administrador de la misma”. Creo que me facilitará el camino laboral la primer respuesta. Salgo y entrego el examen/herramienta de mejora. Okeeey ¿cómo te fue? Pues no me quejo, pero me doy cuenta que puedo mejorar algunas cosas. Okeeey, ves, ya está funcionando (jija de…). Espérame otro momentito.

Me encierra de nuevo y esta vez me doy cuenta de que se puede abrir la ventana, tanto que puedo salir a los bordes del edificio y pretender ser un suicida, ó, si me veo más cabrón, serlo. Espero cerca de 30 minutos. Regresa y comienzas las preguntas. ¿Dónde vives, con quién, tus padres, tus abuelos, tus hermanos? ¿Tienes primas bonitas? (uh?) ¿Cómo te describes, cuáles son tus expectativas de la vida, y del trabajo, y de la escuelay de la familia? ¿Cuánto quieres ganar, es negociable, cuánto es lo menos? Una rebajita marchanta, no sea así. ¿Tienes hijos, planeas tenerlos, por qué no? Su puta madre… sentí que debería abrir la ventana y suicidarla. Termina. Y vuelve a comenzar. Aquí en Mamasoft hemos trabajado con el Putibanco, les hemos hecho, y con extrema calidad, una serie de aplicaciones que resuelven la vida de los empleados y triplican su productividad. Actualmente trabajamos en la segunda parte del proyecto con la empresa… Para ese momento yo nomás escuchaba bla bla bla, banco, bla bla bla, aplicaciones, bla bla bla, productividad y por supuesto me puse la máscara de mira-como-te-pongo-atención, ajá ajá, qué interesante. Okeeey, bueno, si no tienes dudas déjame ir por la persona que te hará la entrevista técnica. Espérame otro momentito.

Pasan otros 25 minutos y sigo encerrado. ¿Tendrán cámaras, vigilarán mis movimientos y reacciones? Regresa Mrs. Blusa Morada y me notifica que no está la persona que me haría la dichosa inteviú. Ni modo, pasamos entonces directamente con el CEO. Espérame tantito, déjame notificarle. Pasan otros 15 minutos y regresa. Oye, está en una “conference call” con un cliente de IU ES EI ¿tienes prisa? (si la tuviera de todos modos ya valió madre con lo que me han hecho esperar ¿no?) es que tal vez tarde otra media hora. No pues si quieres vengo otro día, no hay problema. No, mira, hagamos esto, ve por un refresco, despéjate, se te miran unas ojeras muy feas ¡eh! hay que dormir bien, y regresas en un ratito, aquí cerca hay un VIP’s ¿Okeeey?

Ay que paciente soy. Salgo, son las doce y media del día y mis tripas rugen (llegué a las diez). Veo a la distancia lo que parece ser un puesto de tacos de canasta. Me acerco temblorosamente y pido un boing de Guayaba. No debo comer en la calle, ya me pasó que por andar tragando tacos terminé en cama vomitando mi existir. Me aguanto las ganas y compro un cigarro suelto. La una de la tarde, es hora de regresar a mi fantabulosa entrevista. Subo. Hola, ya regresé. Okeeey… espérame tantito (vuelve a decir esas putas palabras [juntas o separadas] y te parto tu madre). De nuevo al claustro. Alucino ovnis ¡nos atacan! llegó el fin del mundo ¿Dios? Regresa y como si estuviera haciendo la buena obra del día me ofrece un vaso de agua. Me trae uno que parece es de a litro, lo que me hace pensar que estaré un buen rato (¿más?) aquí. Veo mi reloj y me digo a mí mismo, si llegan a ser la una y media y no me han atendido me largo (ay que digno y malo soy). Falta un minuto para lograr mi cometido insurgente y ¡zaz! llega Mr. CEO (que a mí me parece una combinación del señor bigotón/canoso combinado con la bolsa de aire humana y con cara de taco de adobo, eso o simplemente reflejé en él mis últimas aberraciones. Oye eh… (voltea a ver a Mrs. Blusa Morada quien le susurra Amargator) Amargator, sí, te pido una disculpa, pero esa “conference call” no termina y es muy importante, no sé si te dijeron que es con un cliente en IU ES EI, no sé si podemos agendar esta entrevista otro día. Bueno, tengo que irme, gusto en conocerte, por favor Blusita agenda la entrevista lo más pronto posible. Se va y Blusita me dice: El lunes a las diez de la mañana. Yo, en mi fase digna, contesto que NO… el martes y a las diez y media(si me cae que soy bien evil).

Salgo y alcanzo un micro que dice Metro Auditorio / Chapultetrepo. Supongo que va al metro chapultetrepo. Pasamos el Auditorio y pienso, tal vez debería bajarme aquí. Desde aquí sé como llegar a mi casita. Pero el m. Chapultetrepo está más cerca. Mejor me espero. Llegamos a Chapul pero ¡no hay metro! o al menos no donde nos obligaron a bajar. Bueno, no debe estar lejos (pienso ingenuamente) camina tantito no seas webón. Camino, camino y camino y zaz de pronto ya estoy en Reforma en la Diana Cazadora. Pregunto y lo más cercano es el m. Sevilla (oh Sevilla…). Bueno, al menos ya estoy una estación más cerquita de mi casa. Subo al metro. Viajo las respectivas estaciones, transbordo. Bajo. Hogar dulce hogar. Camino las escaleras y suena mi celular. Tiru riru (el ring ring quedó atrás). Mensaje de Amargatora, háblame lo más pronto para ir a comer. Sí, comer sí… pero no tengo crédito en el cel. saco una moneda de 5 pesos e intento llamar desde un tel. público. El maldito se traga mi moneda. Le pego y un oficial (del metro, porque, pues, estaba en el metro otra vez) me regaña. Salgo y compro una tarjeta. ¿Bueno? Hola chiquita ¿cómo estás? (meloso como siempre). Oye, estoy afuera del metro X en un restaurante que se llama SuperSed (ah pa’ nombrecito). Okeeey (se pega) voy para allá. Está cerca, subo al metro. Entendí/escuché mal. No puse atención. Le dí vuelta a las 4 esquinas que están cerca del metro X y nada. Vuelvo a marcar. ¿Dónde estás? ¿Qué pasó? Pues estoy en el metro, pero no veo el SuperSed. Ahí quédate, voy para allá (nomás le faltó decir stupide). Llega y me dice: ¿Pues qué no me entendiste (con ese precioso tono que tiene en esos preciosos momentos) que estaba afuera del Aurrera que está por el metro X en el restaurante Super Chef? Chas… estoy en el hoyo y cavando de milagro no me pidió que fuéramos a Coyoacán o algo así porque habría terminado en Tlalnepantla. Total ella comió y yo no. Hice pancho, admítolo. Y no tanto por la comida sino por que me sentí un pendejo extremadamente pendejo, por el casi beso en el sudoroso metro, por el proy. que me trae preocupado, por quedarme dormido en el camión, por los Okeeeey y los espérame tantito, por caminar hasta Sevilla y por tener sueño. No la culpo, ja, estoy pendejo, eso que ni qué, pero sí me sentí mal. Me quedé callado y apliqué la huracarrana de la indiferencia. Aventé el traje uno de uno y la camisa dos de dos, me puse mis güarachitos, mis pantalones de mezclilla, una playera semilimpia y me fumé el último cigarro de la cajetilla. Ay que malo soy.

PD. ¿Dios? contéstame no seas ojete.

3 commins a “Un viernes de singular pendejez (mía of course)”

  1. Lobo dice:

    No hay pedo amargeitor, contactame yo soy Licenciado en Transporte Público, con especialidad en Mirobusoligía y Metromicidad, doy clases los fines de semnasa con honorarios razonables.

  2. Yahui dice:

    jajaja qué buen reciclaje traes en estos días…

    ¡qué tiempos aquellos! (y fíjese usted, joven, reconozco en este momento y a estas horas que no puedo recordar si aquí lleva acento o no el dichoso “aquellos”; sí, ya sé: mi padre se avergonzaría…)

    eres la neta…

  3. amargator dice:

    o sea, qué chingados nadie se fija que arribita del espacio para comentar dice “si puede, dígalo con groserías?” ash… me caga que no pongan groserías… jajajaja

si puede, dígalo con groserías